0

El corazón de Lima también palpita de noche

Posted by dufenog3 on 20:53

“Eres como la noche, callada y constelada, tu silencio es de estrella tan lejano y sencillo”

Dicho fragmento del famoso poema de Pablo Neruda, difiere con la noche en el centro de Lima puesto que, lejos de ser callada y constelada, impone vanguardia cuando de vida nocturna se trata ya que, detrás de su fachada virreinal e histórica, se esconden las mas estruendosas e inimaginables historias bohemias. Una visita por la plaza San Martin y sus aledaños, terminan por confirmar que el corazón de Lima también palpita de noche.





Cuando los focos iluminan las veredas limeñas, las calles gozan de una aparente tranquilidad. Dicha pasividad termina con la llegada de la noche, la cual colorea las calles con el tránsito de muchedumbre sedienta de rayos de luna que contribuyan a contrarrestar el estresante vaivén de un día, en la ciudad del arroz con leche, la mazamorra y los anticuchos.

Por las calles de San Isidro, una joven chorrillana va en busca de esa noche limeña. Sus botines rojos retumban sobre las veredas y su aliento emite el humo de un cigarro mentolado mientras va al encuentro de sus compañeras, las camaradas de esta incursión por el “lado B” del centro limeño.

Un taxi blanco es el elegido para empezar la acción en el centro, que cada vez es menos centro , ya que Lima crece a sus anchas y a sus altos .En amparo de los migrantes ,buscadores de un “futuro mejor” y en desamparo de los territorios desérticos invadidos en la ciudad, que de seguir así, terminarán por nombrar a Ica como distrito de la capital costeña.

Una caja de “Marlboro” y un par de pilas “Duracell” (Así como la energía juerguera de este trío), son herramientas indispensables para la incursión por el centro histórico, las mismas herramientas que la joven chorrillana, no duda en guardar sigilosamente en su bolso verde, contenedor de innumerables y variados artículos que bien podrían ser un rentable botín para los amigos de lo ajeno.


“Etnias”, el point



Los faroles resplandecientes sobre la plaza San Martín, reciben a las señoritas que se niegan a aceptar que la medianoche está cerca. Priss, la joven de los botines rojos, observa las casonas con balcones en el aire, de colores pasteles y aquella infraestructura de la época de la “Revolución caliente”, que de niña le obsesionaba mirar ,junto a su papi, antes de comer picarones en la alameda “Chabuca Granda”.


- “Cuanto está la entrada”, pregunta la camarada uno.
- “Diez soles con tu chelita margarito al polo”, dice el robusto hombre de seguridad del bar mas concurrido por estos lares, “Etnias”.


Juntados los respectivos soles y convencidas de la imposibilidad de sociabilizar con aquel gordito de sonrisa chueca de la entrada, las mujercitas se aproximan a la barra y piden su primera ronda de lúpulos. La camarada dos, se impresiona al ver que una tela negra sustituye la puerta del baño y que en el piso de azulejos blancos y negros, bien se podría jugar al ajedrez humano , con un “jaque mate” seguro , previos lúpulos , obviamente.

Bob Marley se apodera de la pista y los primeros valientes salen en defensa de “Could you be love”. Por otro lado, camarada uno, hace de las suyas con la joven del bar preguntándole por el trago mas pedido , el cual resultó llamarse igual a la frase que se infería en la mirada de la joven, “Vete a la mierda”.


Nuestros “Guías étnicos”


“Chelas van, chelas vienen” y el flash de la cámara no deja de retratar cada instante en “Etnias”. Las camaradas olvidan que Tego Calderón “empiló” sus fiestas alguna vez y se dejan llevar por Robbie Williams, que les promete supervivencia (“I will survive”). De regreso a la barra, un grupo de chicos se ofrece, sin querer, a ser los “guías étnicos” del grupete de amigas; ellos les afirman que es el mejor lugar de la zona, ya que sus aledaños se caracterizan por llevar el luto como una moda que frenetiza el estilo hasta circunstancias extremas, tal es el caso de la comuna dark vecina.

Alfredo, el nuevo amigo de la joven de botines rojos; fue testimonio claro del ambiente amical que se vive en el bar. - Hace tres años que vengo aquí, me encanta el reggae pero me jode que fumen hierba - le dijo, mientras “Oasis” hacia de las suyas en un ambiente impregnado por el popular cigarrito orgánico.

Pronto, el baño se convierte en una necesidad inmediata para Priss. Apurada, cruza la tela negra, entra al servicio, se dispone a desabrocharse el jean; cuando una impertinente muchacha de estado etílico aceptable, abre con hostilidad la puertita de madera que salvaguardaba a la joven chorrillana. Resignada y sin ánimo de fomentar una protesta pudorosa, Priss reaparece en la escena de la barra y a vista de la inesperada llegada de la primera hora de madrugada oficial, sugiere con desgano, la retirada del bar de casi ocho años de antigüedad y con un ambiente que honra al nombre del local.


“Solo queremos conversar"


El taxi no llega aún. Priss inmortaliza la plaza tomando fotografías mientras que,camarada dos, conversa amenamente con el sereno , quien le cuenta el motivo de la concurrencia de jóvenes en las bancas de la plaza San Martin.
- “Yo les digo fleteros”, dice el sereno.
- “¿Fleteros son todos ellos?”, dice camarada uno, señalándolos.
- Si, son los que están sentados .Se les reconoce por su parada, por su caminada .Así son los homosexuales.
- “Crees que sean problemáticos, es que nos gustaría acercarnos a hablar con ellos, pero no queremos que nos lleven a otro lado pues, solo queremos conversar”, dijo la muchacha de botines rojos, que ahora ya son negros de tanto caminar.
- “Si, seguro. Con tal que no le digan de frente que son fleteros, normal”.

Sentadas juntos a los trabajadores nocturnos, la conversación fluye con sorprendente naturalidad. Uno de ellos, Hitler, comenta que son de Pucallpa; mientras el otro parece hacer tratos por teléfono, valorizando sus servicios en 300 soles, según lo que la joven chorrillana alcanzó a escuchar.

“Mucho quieren saber ustedes. Seguro son esos urracos de la tele. ¿Haber el micro escondido?”, dice Hitler, con una curiosidad que terminó por tensionar la conversación y atemorizar al trío de amigas.

“No, ya quisiéramos, solo estamos haciendo hora, hasta que llegue el taxi”, dijo una de ellas, mientras las otras se alejaban incautas del lugar, en busca del taxi blanco,que las devolverá a sus casas o, posiblemente, a seguir aprovechando el “lado B” de Lima : La noche .


Copyright © 2009 La infiltradah All rights reserved. Theme by Laptop Geek. | Bloggerized by FalconHive.