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Nosotros los de ahora , ya no somos los de entonces
Una noche buena para muchos y un tanto árida para otros, es la llamada natividad que retumba su luminosidad en las ventanas de las casas limeñas y que promete tener a las ratablancas como protagonistas en la medianoche, momento en el que todos se aman un poco más, donde todo se olvida y la paz se respira.
Sopa le dieron al niño, no se la quizo comer
Una y otra vez los toribianitos se apoderan del sonido urbano del trajinado centro de Lima.Las mujeres con sus hijos peregrinan en busca del regalo perfecto y en cada cierta cuadra una madre con sus niños , una cantante sin la gracia de ver , un niño con caramelos y uno que otro charlatán con lentes oscuros ; adornan las esquinas y alivian los corazones de los apurados por saldar sus cuentas morales antes de la esperada madrugada navideña.
Entre tanto alboroto , tanta ida y venida , tantos ambulantes , tanta palabreria marketera, tanto espíritu "navideño" (por no decir excesívamente mercantilista) ; terminan por llenar de nostalgia los pensamientos de la compradora compulsiva, aquella que se une a la peregrinación tres veces por semana con el anhelo de encontrar "El" regalo que termine por distraer los tristes días previos al 25 de diciembre, es decir , que llene aquellos vacíos que los llamados "toribianitos" han sabido cavar sin descanso con las 30 canciones que no cesan de repetir los pseudo amigos de las disqueras ( que son pocas en este país) , pero que INDECOPI persiste en llamar "piratas".
Entre tanto alboroto , tanta ida y venida , tantos ambulantes , tanta palabreria marketera, tanto espíritu "navideño" (por no decir excesívamente mercantilista) ; terminan por llenar de nostalgia los pensamientos de la compradora compulsiva, aquella que se une a la peregrinación tres veces por semana con el anhelo de encontrar "El" regalo que termine por distraer los tristes días previos al 25 de diciembre, es decir , que llene aquellos vacíos que los llamados "toribianitos" han sabido cavar sin descanso con las 30 canciones que no cesan de repetir los pseudo amigos de las disqueras ( que son pocas en este país) , pero que INDECOPI persiste en llamar "piratas".
Si, nostalgia. Un sentimiento que sale de lo profundo de uno , que se posa en nuestros pensamientos , y cual cinta de película a blanco y negro , retrata todos aquellos momentos rojiverdes , en los que todo niño fue feliz.
Noche de paz, noche de amor
Ya falta poco para la medianoche, el pavo (que, para marcar diferencias, es enrollado de pollo esta vez) esta horneado , los regalos (producto de un safari en las tiendas) están debajo del árbol chispeante de natividad y los villancicos, con sus melodías aceleradas y dulcemente melancólicas, causan sensación en el edificio.
En ese momento , donde todo parece perfecto , donde pienso que debo sentirme feliz; los recuerdos me invaden nuevamente.Todos los juguete rotos , todos los zapatos de charol y todas las casitas de muñecas son parte del espíritu olvidado de la navidad que alguna vez tuve y que no volveré a tener , puesto que todo es diferente; puesto que ,como diría Fito Paez o Mari (paraseguirandando.blogspot.com) la vida es una rueda mágica en la que nada es lo mismo; el mundo gira ! la vida gira , la navidad también giró para mi y tal vez se fue rodando junto a mi niñez.
Erase una vez Rodolfo, el reno
Definitívamente, nosotros los de ahora , ya no somos los de entonces.
La navidad ha terminado, junto a ella ese brillo de genuina felicidad en los ojos de los niños, protagonistas de la fervorosidad que estas fiestas merecen y que aveces es difícil de expresar.
El suspiro al escuchar el"tamborilero" , el sollozo escondido de mi madre al escuchar el sonido del teléfono, las melodiosas estrofas de las mamaratas y los huanuqueños en el aire, mis ojos enjugados de un llanto inexistente, el olor del enrollado de pollo, rodolfo el reno a todo volumen en mi reproductor y la copa de champagne a medio tomar; adornan la escena en la que, una vez más, los cinco mosqueteros (porque incluyo a mi mascota semi humana) estamos todos para uno y, no siempre , uno para todos.
Son las 4.30 del 25 . Me hace feliz no tener que esperar mas, pero más feliz me hace saber que la blanca navidad (aunque diría ploma , por tanto humo en la capital) esta por terminar y con ella, el preciado recuerdo de mi pasado.
El suspiro al escuchar el"tamborilero" , el sollozo escondido de mi madre al escuchar el sonido del teléfono, las melodiosas estrofas de las mamaratas y los huanuqueños en el aire, mis ojos enjugados de un llanto inexistente, el olor del enrollado de pollo, rodolfo el reno a todo volumen en mi reproductor y la copa de champagne a medio tomar; adornan la escena en la que, una vez más, los cinco mosqueteros (porque incluyo a mi mascota semi humana) estamos todos para uno y, no siempre , uno para todos.
Son las 4.30 del 25 . Me hace feliz no tener que esperar mas, pero más feliz me hace saber que la blanca navidad (aunque diría ploma , por tanto humo en la capital) esta por terminar y con ella, el preciado recuerdo de mi pasado.


