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Por favor no la beses


 Entre murallas, paisajes, arbustos en forma de animalillos y lagunitas con patos (que de engordar, tendrán que acurrucar su silueta en un verdusco arroz, al lado de una papa a la huancaína), se encuentra el poco amistoso parque de la Amistad, un lugar con matices verdosos en el corazón de Surco, el mismo que protagoniza la discordia de este post.



Los parques de Lima son un atractivo lugar para relacionarse interpersonalmente. Los niños, los novios y el grupo de señoras en las bancas, forman un ambiente de libre esparcimiento en la sociedad.

Desde el Parque de la exposición hasta los parques más ínfimos a la vuelta de la casa, forman parte de la sección entretenimiento en la mente de los asiduos asistentes a lugares de interacción, en todas sus presentaciones. Y cuando me refiero a TODAS SUS PRESENTACIONES, apelo al buen entendimiento de las diversas maneras de relacionarse en la actualidad. 

Entre murallas, paisajes, arbustos en forma de animalillos y lagunitas con patos (que de engordar, tendrán que acurrucar su silueta en un verdusco arroz, al lado de una papa a la huancaína), se encuentra el poco amistoso parque de la Amistad, un lugar con matices verdosos en el corazón de Surco, el mismo que protagoniza la discordia de este post.
 
Y al decir “poco amistoso”, me refiero al reconocible impedimento de expresar los afectos, por la causa y efecto de lo que supone una relación. En otras palabras, los serenos que custodian el lugar, aparentan tener como labor adicional, la vigilia incesante de actitudes “indecorosas” y “poco pudorosas” (según ellos) de los asistentes a este parque de amistades, desarrolladas en los polos opuestos de las bancas del lugar, a causa de los verdugos serenos vestidos de azul.

Sin embargo, dudo mucho que un simple e inocente acto de impulsos afectivos, tal como es el caso de un simple abrazo, iniciador de acogedoras historias de adolescentes (y en otros casos, no tan adolescentes) tocados por la flecha de Cupido, signifique una deshonra para el alcalde y sus verdugos Gargameleanos (favor de ver Los Pitufos). 

Ni en las lejanas tierras británicas se ha visto tamaña censura de las expresiones sentimentales. De cualquier otra forma, la hipótesis de que el sereno Gárgamel de uniforme azul padezca de algún tipo de anti-amistad crónica, flota en la nebulosa, así como la posibilidad de que tenga una afición por ser el malo de la telenovela. En un remoto caso, pienso que se ha obsesionado con la idea de conquistar el parque (al fiel estilo de “Pinky y cerebro”) y para sus propósitos tiene que ahuyentar a sus asistentes, amorosos por excelencia, los mismo que terminaran por volver a sus orígenes, es decir el trilladísimo Parque del Amor miraflorino, con la escultura algo pornográfica en medio y los mensajes cursimente enamoradizos que se posan en las paredes de los banquillos de aquel sonrojado lugar.

Música para los labios




2 Comments


pingonaaaaaaaaaaaaaaa


Monceeeee! se quien eres!!!! chico Bubble Tea estas fichado :P jajajaja

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